Archivo de abril de 2010
Llevaba bastante tiempo queriendo leer a Douglas Coupland. Una amiga me regaló hace unos meses otro de sus libros, J-Pod, pero no ha sido hasta que renton me regaló El ladrón de chicles que decidí ponerme con él. Me apetecía una historia contemporánea y divertida y la encontré.
Roger Thorpe es un cuarentón divorciado que trabaja en el almacén de material de oficina Staples: hileras interminables de bolígrafos, post-its, archivadores, libretas de todo tipo… Allí trabaja también Bethany, una veinteañera en su fase gótica que odia a casi todo el mundo y está obsesionada con la muerte. Un día Bethany descubre la novela que Roger está empezando a escribir: Glove Pond. En ella, un matrimonio alcoholizado con un trauma imborrable -Steve, escritor en horas bajas y Gloria, una actriz a quien ya nadie contrata- espera la visita de una pareja en un momento aparentemente perfecto: Kyle Falconcrest y Brittany, escritor de éxito y cirujana renombrada. A partir de ese momento Roger y Bethany inician una relación epistolar que provocará un giro en sus vidas. Bethany se alimentará de la novela que Roger escribe para descubrir su verdadera razón de ser y Roger la seguirá escribiendo porque, desesperado, roto tras el divorcio con su ex mujer Joan, “escribir es lo único que me mantiene cuerdo”. Douglas Coupland capta la incomunicación en un mundo de tecnología punta a través de un juego de máscaras y espejos con sorpresa final.

Esta vez no vengo a hablar de otra de las fantásticas novelas de Haruki Murakami, sino a presentaros su (por llamarlo de alguna manera) libro de memorias. Muchos conocíamos la faceta de Murakami como escritor de novelas de éxito, pero quizá algunos no sabían que es aficionado desde hace más de dos décadas a correr todos los días y que es un gran amante del maratón. ¿Queréis saber un poco más?
En 1982, tras dejar el local de jazz que regentaba y decidir que, en adelante, se dedicaría exclusivamente a escribir, Haruki Murakami comenzó también a correr. Al año siguiente correría en solitario el trayecto que separa Atenas de Maratón, su bautizo en esta carrera clásica. Ahora, ya con numerosos libros publicados con gran éxito en todo el mundo, y después de participar en muchas carreras de larga distancia en diferentes ciudades y parajes, Murakami reflexiona sobre la influencia que este deporte ha ejercido en su vida y en su obra. Mientras habla de sus duros entrenamientos diarios y su afán de superación, de su pasión por la música y de los lugares a los que viaja, va dibujándose la idea de que, para Murakami, escribir y correr se han convertido en una actitud vital. Reflexivo y divertido, filosófico y lleno de anécdotas, este volumen nos adentra plenamente en el universo de un autor que ha deslumbrado a la crítica más exigente y hechizado a miles de lectores.
Existen muchos libros que pretenden enseñar a escribir novelas pero éste es el primero que veo que hace justo lo contrario. Las novelas de escritores principiantes suelen tener muchos fallos, suelen caer una y otra vez en los mismos estereotipos, en los mismos clichés y en los mismos errores en la narración. ¿Queréis aprender cómo no escribir una novela?
Gracias a sus largos años de experiencia como editores, críticos, escritores y profesores de escritura creativa, Howard Mittelmark y Sandra Newman identifican en estas páginas los 200 errores más comunes que cometen los escritores noveles y nos enseñan cómo evitarlos. Muchos libros ofrecen consejos sobre cómo escribir bien. Éste no es uno de ellos. A través de hilarantes ejemplos muestra cómo conseguir que tu manuscrito jamás llegue a ser publicado: cómo los personajes son a veces versiones aburridas del propio autor, cómo un argumento puede resultar de lo más tedioso, cómo el estilo puede plagarse de tópicos… Delirantemente divertido y extremadamente útil, Como no escribir una novela te ayudará a conseguir, entre carcajadas, que tu manuscrito pase de la pila de las editoriales a las librerías.
Hace ya varios meses, publiqué mi primera entrevista en el blog. Ahora, vuelvo con una autora que está de moda: María Dueñas. Su novela El tiempo entre costuras desaparece de las estanterías de las librerías a una velocidad vertiginosa. Parece ser que la editorial Temas de Hoy, después del éxito de El sanador de caballos, ha vuelto a encontrar la gallina de los huevos de oro.
La novela la reseñé hace unos días y le di la puntuación más alta (5 de 5). A pesar de que no quedará como uno de mis libros favoritos, esa puntuación se la merece de sobra por sus personajes, por su trama y por su gran capacidad para entretenerte leyendo. Unos días después de terminarlo, me puse en contacto con María Dueñas que ha sido tan amable de concederme una pequeña entrevista para Cargada de Libros.
Desde aquí, aprovecho la ocasión para agradecer de nuevo a María su amable respuesta y para recomendaros a todos la lectura de su libro aunque no creo que haga mucha falta (ya lleva más de diez ediciones).
Sin más, os dejo con la mini-entrevista y con las respuestas de la autora.
La semana pasada llegó esta novela a las librerías de España: Blanca como la nieve, roja como la sangre del italiano Alessandro D’Avenia. Una especie de historia juvenil de amor trágico. Yo ya he podido leerla y aquí estoy para contaros qué me pareció.
Leo vive en pleno torbellino de la adolescencia. Un universo en el que irrumpe un nuevo profesor, soñador, que pone a prueba a sus alumnos y les obliga a plantearse preguntas acerca de la vida y de sus propios sueños. Preguntas que a Leo le cuesta responder, pero que le acercan al mundo de los adultos. Además, Leo tiene un enemigo: el color blanco. Porque para Leo todas las emociones tienen un color, y el blanco es la ausencia, la soledad y la pérdida, el rojo, en cambio, es el color del amor, la pasión, la sangre; rojo es el color de los cabellos de Beatrice. Leo ahora ya tiene un sueño, y se llama Beatrice. Cuando Leo descubre que Beatrice está enferma y que su enfermedad está relacionada con ese blanco que tanto le asusta, deberá buscar dentro de sí mismo, para entender que los sueños no tienen fin y que siempre hay que encontrar el coraje para creer en algo más grande.












