Archivo de la categoría ‘Literatura Francesa’
Ya va siendo hora de que haga una crítica negativa de algún libro en el blog. Y, como ya adelanté en mi post sobre las Decepciones 2008, será la de La elegancia del erizo, de Muriel Barbery. Por la experiencia que tengo de la librería, es un libro en el que no existen términos medios: o te encanta o lo detestas. Adivináis cuál es mi opinión…
En el número 7 de la calle Grenelle, un inmueble burgués de París, nada es lo que parece. Dos de sus habitantes esconden un secreto. Renée, la portera, lleva mucho tiempo fingiendo ser una mujer común. Paloma tiene doce años y oculta una inteligencia extraordinaria. Ambas llevan una vida solitaria, mientras se esfuerzan por sobrevivir y vencer la desesperanza. La llegada de un hombre misterioso al edificio propiciará el encuentro de estas dos almas gemelas.
Juntas, Renée y Paloma descubrirán la belleza de las pequeñas cosas. Invocarán la magia de los placeres efímeros e inventarán un mundo mejor. La elegancia del erizo es un pequeño tesoro que nos revela cómo alcanzar la felicidad gracias a la amistad, el amor y el arte. Mientras pasamos las páginas con una sonrisa, las voces de Renée y Paloma tejen, con un lenguaje melodioso, un cautivador himno a la vida.
Esta preciosa portada (obra de Benjamin Lacombe) es, sin duda, uno de los pilares en los que se basa el éxito de ventas de esta novela. Si a eso añadimos una historia de amor de ambiente burtoniano (por mucho que al autor le pesen las comparaciones) hacemos que La mecánica del corazón destaque en la librería entre pilas y pilas de libros.
En la noche más fría del siglo XIX, nace en la ciudad de Edimburgo, Jack, el frágil hijo de una prostituta. El bebé nace con un corazón débil y para salvarlo, la inventora-médico le coloca un reloj de madera sonoro y molesto- al que habrá de dar cuerda toda su vida y le causará todo tipo de inconvenientes. La prótesis funciona y Jack sobrevive, pero debe respectar una regla: evitar todo tipo de emoción que pueda alterar su corazón. Nada de enfados, y sobre todo, sobre todo, nada de enamorarse. Pero Jack conoce a una pequeña cantante de ojos grandes, Miss Acacia, una joven andaluza que pondrá a prueba el corazón de nuestro tierno héroe. Por el amor que siente hacia la joven, Jack se lanzará a una aventura quijotesca que le llevará desde Edimburgo a París, a las calles de Granada, haciéndole conocer las dulzuras y durezas del amor. La mecánica del corazón ha sido un bestseller en Francia. Escrito con el tono de un cuento que transporta al lector a un mundo poético en el que todos somos como niños grandes, en un mundo donde lo más importante es el amor.
Un regalo de mi amiga Cristina que, sabiendo que mi película favorita es Moulin Rouge, no dudó en acercarme a La Dama de las Camelias. Un clásico del que todo el mundo ha oído hablar y que todo el mundo debería haber leído.
De un marcado tinte autobiográfico que deja entrever la relación del propio autor con una afamada cortesana de la época, Marie Duplessis, La Dama de las Camelias desarrolla los amores trágicos entre los jóvenes Marguerite Gautier, «entretenida» del París de la época, románticamente enferma de tuberculosis y poseedora de una belleza sin igual que la sitúa por encima de las damas de su condición, y Armand Duval, joven de familia respetable, buenas intenciones y con la ingenuidad de su edad. Entre el lirismo pasional y el realismo, la narración empuja a ambos personajes hacia una dirección contraria a la marcada por los convencionalismos sociales imperantes, por un camino sembrado de inevitables renuncias y visiblemente destinado al fracaso.












