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Ayer mismo nos llegó a la librería el nuevo libro de Amélie Nothomb y no pude resistirme a cogerlo. Sabía que no era autobiográfico, una pena. Pero aún así leo todo lo que cae en mis manos de ella. Esta vez nos cuenta la historia desde la perspectiva de un hombre decidido a hacer estallar un avión. Hmmm, llamativo…
Desde las primeras líneas de Viaje de invierno, el singular microcosmos de Amélie Nothomb nos seduce y nos atrapa. La declaración del protagonista no admite refutación alguna: «Voy a hacer estallar el avión a las 13.30». ¿Un terrorista internacional? Ni mucho menos. ¿Un mártir religioso? Tal vez. Pero la religión por la que Zoilo se inmola no es la musulmana, tampoco la cristiana, es el amor. Un amor total, incondicional, pues para Zoilo «no existe fracaso amoroso. Es una contradicción en los términos. Experimentar el amor ya supone un triunfo, tanto que podríamos llegar a preguntarnos por qué queremos más». El ansiado objeto de deseo de Zoilo es Astrolabio, una joven cuya existencia se centra en velar por la integridad física y la obra de Aliénor, una peculiar novelista. Como su nombre indica, la escritora, aquejada de un peculiar autismo que la vuelve indefensa ante el mundo, es un verdadero alien glotón y baboso, que dicta sus novelas a su devota agente y cuidadora. La referencia autobiográfica está servida, ¿cómo no pensar en la excéntrica escritora belga y su peculiar relación con su hermana? Es así como en este viaje de invierno volvemos a encontrar el deleite en los nombres propios a los que Nothomb consagra arduas investigaciones filológicas y la fina ironía, dirigida a veces contra sí misma. También la exquisita extravagancia en tramas y personajes que, como en los esperpentos de Valle-Inclán o el absurdo de Jarry o Beckett, hace de la obra de la belga un espléndido retablo sobre la vida, el amor y la muerte.
Hace un par de semanas, estaba yo leyendo felizmente el último libro de Ken Follett cuando apareció Nick Hornby y, sintiéndolo mucho, tuve que dejar el siglo XX atrás para dedicarme por completo al siglo XXI. Llevaba tanto tiempo viendo este libro en inglés que, en cuanto lo tuve en mis manos, comencé a leerlo. Música, hombres y mujeres se vuelven a entremezclar al más puro estilo Hornby.
Annie y Duncan están cerca de la cuarentena y son una pareja de hecho desde hace quince años. Viven en una pequeña ciudad de la costa de Inglaterra, un lugar gris donde antes veraneaba la clase obrera. Ambos son funcionarios, llevan una vida tranquila de pequeños placeres, y parecen hechos el uno para el otro. Pero están en la frontera de la temida adultez, y a Annie le inquieta ese paso del tiempo sin pasión ni emoción en el que parecen hundidos, la juventud que se acaba sin propuestas de futuro, y sobre todo, sin hijos. Porque toda la pasión de Duncan se concentra en Tucker Crowe, un músico americano que tras un espléndido álbum, Juliet, desapareció para siempre y vive recluido no se sabe dónde. Pero Annie, Duncan y el reaparecido Tucker comienzan a cruzarse por los caminos de internet, y también a encontrarse en la realidad más real, descubriendo que la vida nos da sorpresas y que todo, aun en el límite de la madurez, puede cambiar.
La polémica vende. O eso dicen. Zonas húmedas llegó a España hace varios meses después de escandalizar media Europa. Charlotte Roche ha escrito una novela que habla de los fluidos corporales del mismo modo que una novela negra habla sobre asesinatos. Sin ningún tipo de pudor ni de recato.
Tras causarse una fisura anal por apurar su depilado íntimo, Helen, la adolescente protagonista de este relato-confesión, se encuentra en la unidad de Medicina Interna, y mientras espera analiza aquellas regiones de su cuerpo que la opinión biempensante suele considerar poco propias. Porque a Helen la mueve una indomable curiosidad por sus recovecos y orificios. En efecto, a la muchacha le gusta el sexo: en solitario o en pareja; por vía anal, oral y vaginal, menstruando o con chocolate… Y el lector se deja contagiar por la risa de esta antiheroína moderna, que elabora sus traumas infantiles con un lenguaje fresco y trufado de guindas poéticas. Una primera novela transgresora, equilibrada con humor e ironía, que ha encabezado durante meses los ránkings de venta alemanes y ha sido el primer libro del ámbito germano en alcanzar la cumbre de la lista mensual de best-sellers mundiales según Amazon, con más de un millón y medio de ejemplares vendidos y 25 traducciones.
Otro libro que hemos leído en el club de lectura, en esta ocasión para Mayo-Junio 2010 (así que todavía estáis a tiempo de uniros si queréis aquí). A Paul Auster se le puede considerar ya un clásico contemporáneo y su nombre se oirá durante mucho tiempo. Si tuviera que decir qué libro es el más famoso de él, respondería sin dudar La trilogía de Nueva York. Así que no me importó demasiado cuando este libro salió en las votaciones.
Una llamada telefónica equivocada introduce a un escritor de novelas policíacas en una extraña historia de complejas relaciones paternofiliales y locura; un detective sigue a un hombre por un claustrofóbico universo urbano; la misteriosa desaparición de un amigo de la infancia confronta a un hombre con sus recuerdos. Tres novelas que proponen una relectura posmoderna del género policíaco y que supusieron la revelación de uno de los más interesantes novelistas de nuestro tiempo. Publicada originalmente en tres partes entre 1985 y 1987 (Ciudad de cristal, Fantasmas y La habitación cerrada), La trilogía de Nueva York supondría el lanzamiento de Paul Auster a nivel internacional y su reconocimiento como uno de los grandes narradores norteamericanos de los últimos tiempos.
Como habéis podido comprobar he estado un poco ausente estas semanas pero es que entre las vacaciones y que me he enganchado a “La señora” (lo reconozco xD) pues casi no me he pasado por aquí. Eso sí, he leído algún que otro libro así que tengo un par de reseñas más que publicaré durante esta semana y la próxima. Uno de los libros que he leído durante estos días es el último de Amélie Nothomb: Ordeno y mando.
«Si un invitado muere repentinamente en su casa, sobre todo no avise a la policía», pontifica alguien en una cena, y Baptiste Bordave sigue más tarde el peculiar consejo cuando un misterioso personaje –Olaf Sildur, un multimillonario sueco– aparece en su casa y muere de forma fulminante en su salón. Y a partir de que Baptiste decide hacer pasar el cadáver del sueco por el suyo propio, se sumerge en una vida de ensueño, ocio y placeres. Un oasis habitado por una belleza nórdica a la que Baptiste, que ahora es Olaf, llama Sigrid, en el que se desarrollará una sorprendente historia de amor. Y descubriremos que nada es lo que parece en esta novela negra cuya atmósfera inquietante está cruzada por fuertes ramalazos de humor cáustico.

Cogí este libro hace apenas una semana. No llevaba mucho tiempo en mi estantería ya que fue un regalo de aniversario, justo antes de las navidades. Pero había terminado “Los monstruos” y quería leer otro libro cortito. Y ahí estaba Juventud americana, de Phil LaMarche. Lo abrí, comencé a leerlo y…
Teddy tiene catorce años y vive con su madre en una ciudad de New Hampshire azotada por la recesión. Donna es profesora en el instituto del lugar y mantiene a la familia; Pete, el padre, se ha ido a buscar trabajo a Pensilvania. Teddy va navegando a ciegas en su adolescencia, hasta que un día invita a su casa a dos de sus amigos más pijos. Y cuando empiezan a aburrirse, él intenta divertirles enseñándoles el rifle de su padre. Pero Teddy se ausenta un momento, y uno de los chicos mata accidentalmente a su hermano. Entre las versiones contradictorias del involuntario asesino y las confusas instrucciones de sus padres, Teddy se convertirá en un solitario abrumado por la culpa. Hasta que se le acercan otros chicos del instituto que han hecho de él su héroe, y pertenecen a la Juventud Americana, una organización que reivindica algunos valores del fascismo…
Después de quedar deslumbrado con Alta Fidelidad, he vuelto a reencontrarme con Nick Hornby. Esta vez con Todo por una chica, un título que tiene poco que ver con el original (Slam), y una historia de amores adolescentes y piruetas de skate.
Sam está a punto de cumplir los dieciséis años y su pasión es el skate. Vive en el norte de Londres con su madre, una joven divorciada. A pesar de los temores de la adolescencia, a Sam las cosas no le van del todo mal. Ha superado el período de la separación de sus padres y los problemas con las odiadas matemáticas. Y ha conocido a Alicia, se han enamorado, y están en los eufóricos días del primer amor y de la primera vez. Pero, a pesar de tanta excitación, el chico no se siente muy optimista. En su familia siempre tropezaron con el primer peldaño, y a veces ni siquiera encontraron la escalera, entre los suyos parece haber un gen que les impide cumplir los sueños de ascender en la escala social. Y Sam se enterará de lo que todo el mundo sabe, que lo que más secretamente tememos siempre sucede. O sea que tendrá que vérselas con una iniciación a la vida muy movida. Y unos cuantos peldaños con los que tropezar…
Hace ya un año que leí Alta fidelidad. Y es un libro que me gustó tanto, que he dudado si recomendarlo en el blog porque quizá fuera una especie de enajenación mental transitoria y en realidad no sea para tanto, jejeje. Pero después de doce meses de reposo, creo que puedo hacer una reseña con objetividad.
Rob Fleming está a punto de cumplir treinta y seis años y tiene una tienda de discos antiguos en el norte de Londres donde sólo vende vinilos. Su negocio, destinado a un público de serios coleccionistas de frivolidades, está siempre al borde de la bancarrota. Y Laura, su última novia, le ha dejado. ¿Será porque Rob parece empeñado en prolongar su adolescencia hasta la decrepitud o, como piensa él, porque su colección de discos y la de Laura eran incompatibles? Para consolarse, Rob se refugia en la compañía de Barry y Dick, sus cómplices en la tienda, y juntos hacen innumerables listas de los top del pop: las cinco mejores películas, los cinco mejores episodios de «Cheers»… Y también comienza a salir con Marie, una cantante americana. Pero de pronto reaparece Laura. Y aunque Rob creyera al principio que esa ruptura no estaba entre las más cruentas de su vida, muy pronto comenzará a hacerse preguntas arduas sobre la familia, la monogamia, el amor y la madurez. ¿Será que por fin va a descubrir que también hay vida, y música, después de la adolescencia?
El último libro de Amélie Nothomb, casi recién salido del horno. Es tan cortito que no pude evitar cogerlo y devorarlo en apenas 24 horas. Con Ni de Eva ni de Adán, volvemos a vivir un fragmento de la curiosa vida de la autora. Esta vez nos cuenta su relación con un chico japonés cuando ella tenía veinte años.
Amélie Nothomb se sube en Tokio a la montaña rusa de una hilarante educación sentimental en brazos del muy delgado y muy oriental Rinri, un ávido lector que sueña con entrar en la orden del Temple. Amélie, decidida a aprender japonés enseñando francés a los autóctonos, conoce a Rinri en un bar. Pero, pocos días después, la relación entre maestra y alumno dará paso a una hermosa historia de amor. Distintos episodios nos sitúan, una vez más, ante una rica y peculiar visión de Japón, la de alguien nacido allí pero cuyos orígenes son occidentales, y donde la percepción de la alteridad cobra los más variopintos matices. Nothomb analiza sus experiencias desde una perspectiva casi antropológica, nunca exenta de ironía. La diversión está asegurada, pero también la ternura e incluso la melancolía…, porque cuando Nothomb escribe en primera persona fascina, divierte, hace pensar y hace reír.
Este libro ha sido uno de mis regalos de Navidad por parte de una persona muy especial. Da la casualidad de que nunca había oído hablar de él, ya que nunca nos ha llegado a la librería donde trabajo. Mañana es una confesión de una madre a sus dos hijos justo antes de que se enteren de un secreto familiar que ha sido ocultado durante más de 16 años. Durante la primera mitad del libro no pude parar de preguntarme “¿Cuál será el secreto?”…
Una semana después de que los gemelos Kate y Nick cumplan dieciséis años, sus padres han decidido revelarles un secreto familiar. Por la noche todos duermen menos Paula, la madre, quien hilvana -en un formidable monólogo- la historia de la familia Hook: desde el Londres de los años noventa hasta la Inglaterra rural en tiempos de la Segunda Guerra Mundial y el ambiente estudiantil de los sesenta, célebres por su ruptura de los tabúes sexuales. Hoy los Hook viven en una elegante zona de la ciudad. Paula es marchante de arte y Mike dirige una próspera editorial, pero el futuro de esta relación depende de las reacciones que provoque su confesión. Destilando con maestría medio siglo de historia personal y colectiva, el relato es una entrañable exploración de los recovecos más ocultos de la vida en pareja y del hecho de ser padres, así como de la cuestión inquietante de los orígenes y de la identidad.












