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Si hay un libro que haya sido prohibido y rechazado por sus escenas subidas de tono, ese es El amante de Lady Chatterley. Fue publicado por primera vez en Italia en 1928 y no pudo publicarse en Reino Unido hasta los años 60. Las mujeres de mediados del siglo pasado lo leían a escondidas, hoy afortunadamente ya no lo hacemos (a pesar de que algunos se queden mirando como tontos la portada).
Constance Chatterley se había casado con el adinerado sir Clifford en 1917. Pero su marido fue herido fatalmente en la Primera Guerra Mundial y se vio confinado en una silla de ruedas para el resto de sus días, paralítico e imposibilitado para satisfacer a su mujer. Retirados en su mansión campestre, Constance ve cómo su vida y su juventud se escapan. Ama a su marido, pero tiene que responder a la pulsión de la naturaleza. Y allí, cerca del bosque, sus sentidos le exigen una reparación: Oliver Mellors, el callado guardabosques de las tierras de los Chatterley, un hombre fuerte, desinhibido, salvaje y apasionado, se encargará de proporcionar a Constance lo que su marido ya no puede darle.
Sin duda, lo que en un principio me llamó la atención de este libro fue su título y su sugerente cubierta. Pero después de leer la contraportada lo decidí: quería leerlo. Una joven recién graduada en la universidad suelta por un París lleno de bohemios. Como dice Terry Teachout en el prólogo: «Ciertas buenas novelas están destinadas a ser perpetuamente redescubiertas, y me temo que Te quiero verde, de Elaine Dundy, es una de ellas.» Y yo la he redescubierto.
Henry James y Edith Wharton escribieron sobre los avatares de toda joven estadounidense que descubre Europa. Pero es Sally Jay, el personaje creado por Elaine Dundy en Te quiero verde, la que nos dice lo que está pensando realmente. Encantadora, sexy y divertida, Te quiero verde se convirtió en una novela de culto desde su primera publicación en 1958, y sigue siendo el retrato intemporal de una mujer apasionada por la vida.
«Tomad a una chica de 21 años llamada Sally Jay, flamante graduada universitaria y llena de energía. Soltadla en la ribera izquierda de París. Añadid un diplomático italiano, un director de teatro, una pareja de artistas y un traficante de esclavos. Mezclad hasta la efervescencia. El resultado: exquisitas horas de lectura divertida y apasionante. En suma, juegos y juergas.» – Newsweek

Con esta entrada estreno nueva sección en el blog: Cargada de Juegos. Es una sección un poco diferente de las demás, ya que no hablará de libros. Desde hace más o menos un año, me he ido aficionando a los juegos de mesa. Todo el mundo ha jugado al parchís, a la oca, al trivial o al risk. Pero existen un montón de juegos que la mayoría de la gente no conoce y que, en mi opinión, son mejores que los antes mencionados.
Por ello, he decidido reseñar aquí en CDL algunos de los juegos de mesa a los que vaya jugando. Sé lo que pensaréis algunos, “Esto es un blog de libros” y yo más que nadie lo sé. CDL seguirá siendo un lugar de reseñas de libros, en su 99% lo seguirá siendo. Pero al igual que me gusta compartir con vosotros buenas lecturas me gustaría compartir también buenos juegos con los que pasar un rato muy divertido. Leer puede ser una actividad individual, pero jugar es colectiva.
Para inaugurar esta pequeña sección, he decidido comenzar por un juego de mesa basado en un libro. Hace poco hablé de la miniserie que acaban de hacer de Los pilares de la tierra, pues hoy os traigo algo diferente.
NOMBRE: Los pilares de la tierra
AUTOR/ES: Michael Rieneck y Stefan Stadler
EDITORIAL: Devir
Nº JUGADORES: 2 a 4
TIEMPO DE JUEGO: 90 minutos aproximadamente
EDAD: Más de 12 años
La reseña de hoy es sobre uno de los libros más vendidos en EE.UU. Después de varios meses de su publicación todavía se mantiene en el 6º puesto de BookDepository. Quizá la portada de la edición española de Criadas y señoras me había mantenido alejada, ya que no me atrae lo más mínimo. Pero después de leer varias reseñas en inglés que lo ponían muy bien, decidí leerlo yo también.
Tras terminar sus estudios, la joven Skeeter vuelve a su casa en la muy conservadora ciudad de Jackson, Misisipi. Estamos en 1962 y se supone que su máximo objetivo debe ser el de buscarse un marido, pero Skeeter sueña con una vida diferente, entregada a la literatura. Aibeleen, como la mayoría de las mujeres negras de la ciudad se dedica a servir en las casas de los ricos. Su mejor amiga es Minny, una gran cocinera, cuyo fuerte carácter le ha valido la enemistad de las ricas mujeres blancas de la ciudad. Estas tres mujeres, ahogadas por una sociedad puritana y racista, unirán sus esfuerzos para llevar a cabo un proyecto clandestino y liberador.
La polémica vende. O eso dicen. Zonas húmedas llegó a España hace varios meses después de escandalizar media Europa. Charlotte Roche ha escrito una novela que habla de los fluidos corporales del mismo modo que una novela negra habla sobre asesinatos. Sin ningún tipo de pudor ni de recato.
Tras causarse una fisura anal por apurar su depilado íntimo, Helen, la adolescente protagonista de este relato-confesión, se encuentra en la unidad de Medicina Interna, y mientras espera analiza aquellas regiones de su cuerpo que la opinión biempensante suele considerar poco propias. Porque a Helen la mueve una indomable curiosidad por sus recovecos y orificios. En efecto, a la muchacha le gusta el sexo: en solitario o en pareja; por vía anal, oral y vaginal, menstruando o con chocolate… Y el lector se deja contagiar por la risa de esta antiheroína moderna, que elabora sus traumas infantiles con un lenguaje fresco y trufado de guindas poéticas. Una primera novela transgresora, equilibrada con humor e ironía, que ha encabezado durante meses los ránkings de venta alemanes y ha sido el primer libro del ámbito germano en alcanzar la cumbre de la lista mensual de best-sellers mundiales según Amazon, con más de un millón y medio de ejemplares vendidos y 25 traducciones.
Unas semanas antes de irme de vacaciones me propuse algo: leer al menos un libro en inglés al mes. Miré en las pocas estanterías que tenemos en la librería y escogí un libro, Brooklyn de Colm Tóibín. No conocía de nada al autor y el libro no estaba publicado en España. En la portada se podía leer “Ganador del premio Costa 2009″ y me dije ¿por qué no? La verdad, no podía haber escogido un mejor libro para comenzar my english adventure.
Eilis Lacey, original de un pequeño pueblo de Irlanda, no duda en aceptar un trabajo en América. Se abre paso en Brooklyn, superando la nostalgia y los rigores del exilio e incluso encontrando un primer y gran amor. Pero algo trunca su camino, pues pronto le llegan noticias trágicas de Irlanda y Ellis se ve obligada a volver. El peso de su familia y su pasado devoran sin piedad el nuevo y frágil mundo que había empezado a construir al otro lado del océano. Brooklyn es una novela de una compleja sencillez y de un poder sobrecogedor, uno de los grandes libros de los últimos tiempos.
Tras un par de semanas de vacaciones y de abandono del blog estoy aquí otra vez con una nueva reseña. La editorial Nocturna fue tan amable (hace algunos meses ya) de enviarme un ejemplar de La guía completa de Fantasilandia de Diana Wynne Jones y hasta ahora no había podido hacerle una crítica como Dios manda. Si sois aficionados al género fantástico (fantasía épica sobre todo) no os podéis perder el libro que os presento, ya que seguro que os sacará más de una sonrisa.
En Fantasilandia, los unicornios, las brujas y los vampiros son algo corriente. Uno puede saber si una persona es buena o mala basándose en su color de ojos y en la ropa que viste. Hay universidades invisibles donde estudian los magos, mansiones habitadas por fantasmas y reinos escondidos. Los príncipes suelen ser herederos desaparecidos; los herederos desaparecidos, príncipes o miembros del gremio de ladrones. Diana Wynne Jones, autora de El castillo ambulante, sitúa en Fantasilandia a todos los personajes y lugares más habituales de los libros de literatura fantástica, donde todo el mundo lleva capas (algunas de invisibilidad), las estrellas predicen el futuro y los anillos tienden a incluir maldiciones.
Tenía ganas de hincarle el diente a un libro de la editorial Blackie Books y cuando vi que publicaban Peyton Place no pude resistirme a llevármelo para casa. Un gran libro con una presentación magnífica y en tapa dura (pero dura de las de verdad). Como dice Boris Izaguirre en el prólogo (que recomiendo leer al final, como todos): Bienvenidos a Peyton Place.
Pueblo pequeño, infierno grande. Grace Metalious no sólo desgració la vida de sus vecinos con la publicación, en 1956, de Peyton Place, fenómeno editorial que borró la distinción entre alta y baja cultura cuando confundir ambas cosas aún no estaba de moda. En opinión de muchos, sin este libro no habrían existido Melrose Place y Twin Peaks. Algunos paladines de la utilidad incluso estiman que Peyton Place dio empuje al movimiento feminista estadounidense y ocasión de revisar la hipocresía moral de la época. Pero gracias a este incordio de libro, Metalious también se ganó la muerte social y, según el parecer de sus biógrafos, la cirrosis que acabaría con ella a los treinta y nueve años. La autora había buscado la fama, y la parábola acaba con sus últimas palabras: «Ten cuidado con lo que deseas, porque podrías conseguirlo».
Los lectores no parecían dispuestos a leer en una novela aquello que ponían en práctica, permitían o sufrían en su vida cotidiana, desde el natural despertar de la sexualidad hasta el odio racial y de clase, el incesto, el aborto o la corrupción del poder religioso. Claro que esos mismos lectores habían estado esperando Peyton Place sin saberlo. La leyeron millones, algunos incluso a escondidas, mientras muchos países la prohibían y algún bibliotecario colgaba incluso un cartel en el que se leía: «No tenemos ningún ejemplar de Peyton Place. Si queréis este libro id a Salem». La vida, con perdón, rivaliza aquí con la literatura. El lector honrado, en cualquier caso, deberá admitir que, una vez abierto este libro, no hay manera de cerrarlo. Tal vez porque hay en él menos ficción que realidad. Indecente, quizás. Y fascinante, pues estas cosas suelen ir de la mano. Metalious lo sabía y, aunque un poco tarde, la historia se ha ocupado de colocarla más allá de la provocación, en el lugar que merece como narradora.
Llegué a esta novela gracias a la reseña de Cristina de otro libro de la autora, The Hand That First Held Mine. Comencé a investigar y vi que La extraña desaparición de Esme Lennox tenía muy buenas críticas por internet. Y me picó la curiosidad…
En La extraña desaparición de Esme Lennox —su más reciente novela— la autora narra una historia hermosa e inquietante, que evoca con lucidez el peso de las convenciones sociales y la tortuosa complejidad de los lazos familiares. Ante el inminente cierre del viejo hospital psiquiátrico de Cauldstone, en Edimburgo, las autoridades comunican a Iris que debe hacerse cargo de su tía abuela Esme Lennox, quien será puesta en libertad tras sesenta y un años de internamiento. El desconcierto inicial de la joven, que desconocía la existencia de la anciana, se verá pronto superado por una genuina curiosidad. ¿Qué circunstancia llevó a la reclusión de Esme cuando sólo tenía dieciséis años? ¿Por qué se ocultó su historia ante el resto de la familia durante décadas? Entre los recuerdos de Esme y los escasos momentos de lucidez de su abuela Kitty, Iris reconstruye la vida de las dos hermanas: la infancia en la India y la primera juventud en Escocia, la relación de afecto y rivalidad entre ambas, el rechazo de la joven Esme a las rígidas reglas de la alta burguesía escocesa y, repentinamente, la terrible exclusión. Así, bajo el cúmulo de revelaciones late un misterio cuyo suspense va creciendo a lo largo del relato hasta alcanzar un desenlace tan original como impactante.

NOMBRE: Los pilares de la tierra











